Un cráneo colosal
El cráneo del Alosaurio medía más de noventa centímetros de longitud. Este enorme cráneo tenía grandes espacios, o «ventanas», entre los huesos, lo que lo hacía ligero pero resistente.
Un cazador de vista agudaLas grandes cuencas oculares indican que el Alosaurio podría haber tenido ojos grandes, quizás más grandes que los del mayor carnívoro, el Tiranosaurio rex.
Protuberancias extrañasEl Alosaurio tenía una rugosa protuberancia ósea sobre cada ojo. Es posible que estas le protegieran los ojos del sol o le ayudaran a reconocer a otros Alosaurios.
Los dientes de un asesinoMás de setenta dientes recorrían las mandíbulas del Alosaurio. Medían hasta diez centímetros de longitud, con bordes aserrados como cuchillos de carne para cortar la carne. Los dientes se curvaban hacia la parte trasera de la boca para impedir que la comida se escapara. A medida que los dientes se desgastaban o se rompían, nuevos dientes crecían en su lugar.
Una máquina de comerA excepción de las mandíbulas, los huesos del cráneo están unidos de forma muy sólida en la mayoría de los animales. Sin embargo, varias articulaciones del cráneo del Alosaurio eran laxas y flexibles, lo que le permitía abrir la boca muchísimo para engullir enormes trozos de carne.