
De las huellas a los fósiles
Los dinosaurios dejaban sus huellas originales al pisar barro o arena blandos, probablemente de camino a un río u otro abrevadero para beber. Después, el sol secaba la superficie hasta endurecerla, fijando las huellas. Con el paso del tiempo, las huellas quedaban enterradas bajo arena u otra capa de barro, y finalmente se convertían en piedra.


