El secreto está en la cáscara
Los dinosaurios, como los reptiles y las aves, se reproducían poniendo huevos en tierra firme. Esto daba a los reptiles una ventaja sobre los anfibios, que podían vivir en tierra pero tenían que volver al agua para poner sus huevos.
La historia del huevoAl igual que los huevos de las aves, los huevos de los reptiles tienen una cáscara que protege a la cría en desarrollo, pero que también le permite respirar. La cáscara está compuesta por una capa exterior frágil sobre una capa interior flexible. Bajo esta se encuentra la membrana amniótica rellena de líquido, un entorno protegido para el embrión en crecimiento.
El tamaño desproporcionado de la cáscaraEl huevo de dinosaurio más grande que se ha encontrado medía tan solo unos treinta centímetros de longitud. Compara el tamaño de este huevo de codorniz con este huevo de dinosaurio. Los huevos de dinosaurio no eran tan grandes como cabría esperar: si hubiesen guardado proporción con el tamaño de algunos dinosaurios adultos, sus cáscaras habrían sido demasiado gruesas para dejar entrar el oxígeno y para que las crías pudieran salir.