
¿Habitante de los árboles?
Cuando se descubrió el Hypsilophodon por primera vez, se pensó que vivía en los árboles. De hecho, se creía que era el equivalente dinosaurio de un canguro arborícola que vive en Papúa Nueva Guinea. Los científicos pensaban que su larga cola le ayudaba a mantener el equilibrio entre los árboles, mientras que los dedos afilados y especiales de sus patas le permitían aferrarse a las ramas. Hoy en día, sin embargo, esta teoría ha sido demostrada incorrecta. En realidad, el Hypsilophodon era un dinosaurio terrestre que usaba su rígida cola como estabilizador al correr.







