
Un reptil de gran corazón
Un dinosaurio tan grande como el Saltasaurus debió de tener un corazón muy potente para bombear sangre a gran altura hasta su cabeza. Pero ¿y si su corazón tenía el mismo diseño que el de los reptiles actuales, bombeando la misma sangre hacia la cabeza, el cuerpo y los pulmones? La fuerza del corazón al bombear sangre por el cuello haría que la presión sanguínea fuera tan elevada que dañaría los delicados vasos sanguíneos de los pulmones. Sin embargo, dado que el corazón y otros órganos blandos raramente se convierten en fósiles, quizás nunca conozcamos la respuesta.

