
Lecho de muerte
En vida, el Alosaurio se alimentaba en la orilla de un río donde crecían helechos y colas de caballo, y donde había agua abundante para beber. Cuando llegaba la muerte, ya fuera por enfermedad, ataque o ahogamiento, solía ocurrir cerca del agua. Las corrientes cubrían rápidamente el cuerpo con capas de arena y barro.

