
El radiador del reptil
El Dimetrodon, como todos los reptiles, no tenía una temperatura corporal constante. Sin duda, su cuerpo se enfriaba durante la noche. Por las mañanas, el Dimetrodon podía colocarse de lado frente al sol y absorber calor a través de su vela, lo que le permitía ponerse en movimiento rápidamente. Si el reptil se recalentaba demasiado, podía refugiarse a la sombra y disipar el calor a través de su vela para enfriar el cuerpo. La capacidad de regular su temperatura corporal puede haberle dado ventaja sobre sus presas, que no podían adaptarse con tanta rapidez.
