
El legado de las amonitas
Aunque las amonitas llevan millones de años extintas, estas criaturas prehistóricas han dejado una huella innegable en la sociedad humana.
ℹ︎ Traducción no oficial hecha por aficionados (IA): «Microsoft Dinosaurs» solo se publicó en inglés. Las imágenes, el audio y el vídeo son los originales en inglés.
¡Maestras de la concha con propulsión a chorro que surcaron los mares prehistóricos… y acabaron siendo cazadas ellas mismas!
Las amonitas desarrollaron elaboradas conchas enrolladas para proteger sus blandos cuerpos, parecidos a los de un calamar. Depredadoras activas, las amonitas flotaban en el mar y expulsaban agua mediante una especie de propulsión a chorro cuando necesitaban moverse rápidamente. Aunque la forma de la concha de una amonita puede recordar a la de un caracol moderno, las amonitas no eran necesariamente pequeñas: algunas eran auténticas gigantes que llegaban a medir más de metro y medio de diámetro.

Aunque las amonitas llevan millones de años extintas, estas criaturas prehistóricas han dejado una huella innegable en la sociedad humana.

Las amonitas variaban de tamaño: desde unos pocos centímetros hasta más de metro y medio de diámetro, más grande que la estatura de la mayoría de los hombres.

La dura concha de la amonita estaba formada por un mineral calcáreo llamado aragonito, con una vistosa capa exterior de nácar. Esta amonita se ha conservado en un estado casi original.

Las amonitas desarrollaron complejas conchas divididas en una serie de cámaras. La amonita viva solo ocupaba la cámara más próxima a la abertura. A medida que crecía y necesitaba más espacio, avanzaba y formaba una nueva pared divisoria, llamada septo, en la parte trasera de la nueva cámara. El animal usaba un tubo, llamado sifúnculo, para llenar las cámaras más antiguas de la espiral con líquido o gas. Cuando quería ascender o descender en el agua, la amonita cambiaba la proporción de líquido y gas en el interior de su concha para hacerla más ligera o más pesada.

A diferencia de la mayoría de los moluscos, los machos y las hembras de las amonitas no tenían la misma forma ni el mismo tamaño. Las hembras eran más grandes que los machos. Además, la forma de la concha alrededor de la abertura era diferente en los machos que en las hembras.

Como depredadoras, las amonitas cazaban peces y mariscos. Pero cada amonita tenía que estar alerta ante cazadores más grandes, como el reptil marino mosasaurio, que las veía como una posible presa.
Fuente: «Microsoft Dinosaurs» (1993) — traducción no oficial de aficionados. Traducción al español generada con IA a partir del texto original en inglés. «Microsoft Dinosaurs» nunca se publicó en español; las imágenes, el audio y el vídeo son los originales EN INGLÉS. Preservación educativa sin ánimo de lucro; contenido original © Microsoft y sus proveedores. Créditos y agradecimientos